Hay una sensación que muchas empresas ya tienen, aunque no siempre sepan explicarla bien: la web sigue apareciendo, incluso puede seguir generando impresiones, pero cuesta más conseguir clics. Y no es una impresión aislada. HubSpot recoge que casi un 30% de los marketers ya nota una caída del tráfico de búsqueda porque parte de los usuarios se está desplazando a herramientas de IA.

Además, Semrush señala una tendencia muy clara: los CTR están bajando porque las respuestas impulsadas por IA resuelven más preguntas directamente en la página de resultados. Entre los estudios que cita, destaca uno de Pew Research en el que los clics casi se duplican cuando no aparece un resumen de IA frente a cuando sí aparece.

El clic ya no es tan automático

Antes, una buena posición en Google se traducía más fácilmente en visitas. Ahora el usuario se encuentra con más elementos dentro de la propia búsqueda: resúmenes, módulos enriquecidos, mapas, vídeos, preguntas relacionadas y respuestas cada vez más completas. Eso hace que una parte importante de las consultas termine sin visita a ninguna web. Distintas estimaciones de mercado sitúan las búsquedas sin clic en torno al 60%, aunque la cifra exacta varía según país y metodología.

Esto no significa que el SEO haya dejado de servir. Significa que el clic se ha vuelto más difícil y, por tanto, más valioso. La atención del usuario se decide antes, más deprisa y en un entorno más competitivo.

Qué tipos de búsquedas sufren más

Las consultas más informativas suelen ser las más afectadas. Si alguien busca una definición básica, una explicación corta o una respuesta que Google puede resumir bien, hay más opciones de que la necesidad quede resulta sin entrar en una página. Search Engine Journal ya recogía en 2025 que los publishers estaban viendo pérdidas importantes de tráfico en contenidos donde AI Overviews, resolvía la pregunta antes del clic.

Eso obliga a repensar muchas estrategias de contenido. Ya no basta con responder de forma genérica a una pregunta general. Hace falta aportar más contexto, más profundidad, más enfoque práctico o una perspectiva mejor adaptada al problema real del usuario.

Entonces, ¿qué debería hacer una empresa?

Lo primero es no medir solo por visitas. Si el clic cuesta más, hay que revisar también qué búsquedas generan impresiones, qué páginas siguen captando atención, qué tráfico convierte mejor y qué contenidos ayudan a construir marca y confianza, aunque no todos atraigan el mismo volumen. HubSpot también recoge un dato interesante: aunque parte del tráfico baja, el tráfico que sí llega desde respuestas de IA puede venir con mayor intención.

Lo segundo es trabajar mejor las páginas que realmente importan: servicios, landings, comparativas, contenidos que resuelven dudas complejas y piezas que acompañen mejor la decisión. Si el usuario va a hacer menos clics, hay que intentar que esos clics sean más valiosos.

El ranking sigue importando, pero no de la misma manera

Aparecer arriba sigue siendo importante, pero ahora compites dentro de una interfaz más cargada y más inteligente. El objetivo ya no es solo «subir posiciones», sino conseguir que tu contenido resulte suficientemente útil y fiable como para seguir atrayendo atención cuando Google responde más por sí mismo. Semrush resume muy bien esta idea: la búsqueda con IA no elimina el tráfico orgánico, pero sí reduce parte de las visitas a las webs fuente.

En resumen

Cada vez cuesta más conseguir clics desde Google porque el buscador está resolviendo más cosas dentro de su propia interfaz. Eso afecta especialmente a búsquedas informativas y obliga a trabajar mejor el contenido, la intención y la propuesta de valor. Ya no se trata solo de atraer visitas, sino de merecerlas más.

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