En marketing digital muchas veces decimos “a ojo”: cambiamos un botón, un titular o una imagen… y esperamos que funcione mejor. Las pruebas A/B son justo lo contrario: una forma estructurada y medible de saber qué versión funciona mejor con tu audiencia.
En esta entrada vamos a ver, de forma sencilla, qué son las pruebas A/B, cómo se hacen paso a paso y en qué te pueden ayudar si gestionas una web, redes sociales o campañas online.
¿Qué es una prueba A/B?
Una prueba A/B consiste en mostrar dos versiones distintas de un mismo elemento (A y B) a grupos de usuarios similares para ver cuál funciona mejor respecto a un objetivo concreto.
- Versión A: lo que tienes ahora (versión de control).
- Versión B: la variación que quieres probar (cambiar en el botón, en el titular, en el diseño, etc.).
Ejemplos típicos:
- Dos titulares distintos en una landing de curso.
- Dos colores de botón de “inscribirme”.
- Dos creatividades distintas de un anuncio en redes sociales.
- Dos versiones de un email: con imagen vs. sin imagen, o con dos asuntos distintos.
La clave no es “jugar con diseños”, sino comprobar una hipótesis concreta: “Si cambio X, mejorará Y”.
¿Por qué son importantes las pruebas A/B?
Porque te permiten tomar decisiones de marketing basadas en datos, no en intuiciones. Bien usadas, ayudan a:
- Aumentar conversiones: más inscripciones, más ventas, más solicitudes de información.
- Aprovechar mejor tu tráfico: el mismo número de visitas, pero con mejores resultados.
- Reducir riesgos: pruebas un cambio con una parte del público antes de aplicarlo a todo.
- Aprender sobre tu audiencia: qué tipo de mensajes, diseños u ofertas funcionan mejor con tus usuarios.
Pequeños ajustes (un CTA más claro, un formulario sencillo, un titular más específico…) pueden suponer mejoras importantes en resultados.
Cómo hacer una prueba A/B paso a paso
1. Define el objetivo
Antes de tocar nada, decide qué quieres mejorar:
- Más clics en un botón.
- Más gente que completa un formulario.
- Más inscripciones a un curso.
- Más ventas en una página concreta.
Cuando más específico seas, más clara será la prueba. Ejemplo: “Aumentar el porcentaje de usuarios que hace clic en el botón ‘Solicitar información’ en la landing del curso X”
2. Formula una hipótesis clara
La prueba A/B siempre debe responder a una pregunta tipo:
- “Si cambio el texto del botón a ‘Quiero más información’, ¿aumentaría el número de clics?”.
- “Si muevo el formulario más arriba en la página, ¿habrá más envíos?”.
Esa frase es tu hipótesis. Luego comprobarás si los datos la confirman o la desmontan.
3. Decide qué vas a cambiar (solo una cosa)
Para que los resultados tengan sentido, lo ideal es modificar una sola variable por prueba:
- Solo el texto del botón.
- Solo el color del botón.
- Solo el titular.
- Solo la imagen principal.
Si cambias a la vez el titular, los colores y el diseño, no sabrás qué ha provocado la mejora.
4. Crea las dos versiones: A y B
- Versión A (control): lo que usas ahora.
- Versión B (variación): con el cambio que quieres probar.
5. Reparte el tráfico de forma aleatoria
La herramienta que utilices (plataforma de email, gestor de pruebas, herramienta de anuncios…) se encargará de:
- Mostrar la versión A: a una parte de los usuarios.
- Mostrar la versión B: a otra parte similar.
Lo importante: que el reparto sea aleatorio y que el público sea comparable (mismo tipo de visitas, mismos canales, etc.).
6. Deja correr la prueba el tiempo suficiente
Para que los resultados no sean fruto del azar:
- No pares la prueba a las pocas horas porque “parece que B gana”.
- Deja que pase un periodo razonable (días o semanas, según tu tráfico).
- Asegúrate de tener un número suficiente de visitas o de aperturas antes de decidir.
7. Analiza resultados y toma de decisiones
Revisa la métrica principal que definiste al principio:
- Tasa de clics (CTR).
- Porcentaje de formularios enviados.
- Porcentaje de compra / inscripción.
Si la versión B mejora claramente la versión A, aplícala como nueva versión “oficial”. Si no hay diferencia o B funciona peor, mantén la A y prueba otra cosa diferente más adelante.
Qué puedes probar con A/B testing en tu día a día
Algunas ideas muy útiles en marketing digital:
- En tu web o landings:
- Titulares de páginas.
- Textos de llamadas a la acción (CTA).
- Colores y tamaño de los botones.
- Posición del formulario (arriba/abajo, lateral).
- Imágenes: genéricas vs. fotos reales de tu equipo o clientes.
- En email marketing:
- Línea de asunto.
- Preheaders.
- Diseño con imagen vs. solo texto.
- Tipo de CTA dentro del email.
- En redes sociales y anuncios:
- Textos de los anuncios.
- Creatividades: fotos, vídeos y formatos.
- Llamadas a la acción: “Descubre más”, “Inscríbete hoy”, “Reserva tu plaza”, etc.
Errores frecuentes en pruebas A/B (y cómo evitarlos)
- Cambiar demasiadas cosas a la vez. Solución: prueba una variable por test o pocas muy controladas.
- No tener un objetivo claro: Define siempre qué quieres mejorar antes de lanzar la prueba.
- Parar la prueba demasiado pronto: Deja que acumule datos suficientes antes de sacar conclusiones.
- Quedarse solo con los números sin interpretarlos: Mira los datos, pero también piensa en el contexto: canal, tipo de usuario, época del año…
- No documentar lo que funciona: Crea una pequeña “biblioteca” interna: “Sabemos que estos tipos de titulares funcionan mejor”, “Sabemos que este color de botón convierte más”, etc.
En resumen
Las pruebas A/B son una herramienta sencilla, pero muy potente para:
- Entender mejor a tu audiencia.
- Mejorar la conversión de tus campañas y páginas.
- Sacar más partido a cada visita que llega a tu web o cada impacto en redes.
No hace falta empezar con algo complejo: con probar un titular, un botón o un formulario ya puedes obtener aprendizajes muy valiosos.
Si quieres saber como aplicarlo en tu empresa, ponte en contacto con nosotros en info@maresvirtuales o en el 923 01 01 01.







